martes 5 de octubre de 2010

Arcángel

Una vez, hace algunos años atrás, tuve por novio a un chico que llevaba nombre de arcángel. Era bastante despistado, y tenía un talento especial. No era su afición por la pintura o por los instrumentos clásicos, no. Su talento era nada más y nada menos el perder o romper las cosas que me pedía prestadas, hubo cosas increíblemente valiosas (sentimentalmente) para mi, que él, inocentemente, hizo desaparecer de la faz de la tierra. Creía que su inconsciencia y sus delicados rasgos lo libraban por completo de la culpa, ya que por no darse cuenta, no tenía nada por lo que pedir perdón. Claramente, no recuerdo cuantas cosas rompió o perdió, solo recuerdo mi desesperación visceral al verlo tan tendido ahí somnoliento diciendo "ah, si, no fue a propósito amor mío, de veras lo siento, te compro otro". Otra cosa increíblemente molesta era el apodo que me tenía, al cual no me referiré, pero hágase la idea que correspondía a aquellos melosos apodos como "preciosa, mi vida, amor, gordita, osita, etc"
El arcángel fue desterrado de mi templo de un día para otro, sin previo aviso le enseñé a usar sus alas para que volara muy lejos de mí, ni siquiera recuerdo por qué me gustó en un principio, tal vez su aire desconsolado y pensamientos perdidos, tal vez por soledad. En fin, Hoy lo recordé porque vi algo que me regaló "por reposición" y prometo solemnemente jamas nunca volver a estar cn alguien tan increiblemente torpe y aburrido.